** DISCRIMINACIÓN RELIGIOSA **

Así, como el hombre es un ser social, y es
propio de su naturaleza; es difícil negar que es natural al hombre la búsqueda
de la trascendencia. En esta búsqueda el hombre encontró diferentes, variadas y
múltiples respuestas.Así podemos encontrar en las etapas más
antiguas, un hombre que busca lo sagrado en la misma naturaleza, reconociendo al
sol o la luna, árboles o refugios, montañas o ríos, donde era presencia de lo
santo. Este hombre siente en su interioridad la nacesidad de lo ritual,
expresión sublime, para su comunicación con lo numinoso y lo mágico es parte de
ello.
Es así que en la Edad Antigua encontramos civilizaciones donde
aparecen sendas divinidades como interrogantes del hombre, teniendo un dios para
cada momento de su vida, para el origen del universo, para el fundamento de
instituciones, etc. La vivencia del hombre religioso está enlazada con la
vivencia comunitaria, el culto es público y, en algunas comunidades, una tarea
prácticamente civil, fácilmente visible en los egipcios, asirios, persas,
romanos y griegos.
También en la edad antigua nos encontramos con
comunidades donde se expresa una manifestación de lo divino (revalación)
quedando esta plasmada en libros, que en el transcurso del tiempo serán
considerados sagrados. Y la posibilidad de trascender irá en sintonía con la
meditación y la vida ascética. También en algunos, ya no aparece una naturalista
- animista o politeísta, sino la posibilidad de unirse plenamente a lo divino.
Así es que encontramos al Budismo, Confucionismo, Taoísmo, Hinduismo,
Sintoísmo.
En la misma Edad Antigua surge una nueva forma de lo
religioso: la manifestación de lo Santo, como Uno, simple, indiviso e inmutable;
en donde será fundamental la via ritual, pero sin dejar de lado lo moral,
doctrinal e interioridad. En esta etapa encontramos al Judaismo, Cristianismo,
Islam.
En la Edad Medieval aparece un fuerte crecimiento del Cristianismo
y un avance del Islam. Muchas veces estos avances con hechos poco religiosos y
violentos; quizás por el convencimiento de rescatar al hombre, pero no podemos
justificar los hechos en sí mismos.
Con el Renacimiento, con la
fragmentación del cristianismo, hay una separación del estado y lo religioso. La
vivencia de lo religioso se restringe a lo particular e individual.
En la Ilustración, donde la Razón quiere ocupar el lugar central de la vida del hombre, surge el reconocimiento del derecho a la libertad religiosa: esto es, respetar a aquel que posee una u otra creencia y respetar al que no posee ninguna.
En la Ilustración, donde la Razón quiere ocupar el lugar central de la vida del hombre, surge el reconocimiento del derecho a la libertad religiosa: esto es, respetar a aquel que posee una u otra creencia y respetar al que no posee ninguna.
A partir de aquí, aparecerán más pensadores, que formulan su
descreimiento, su no necesidad de adherir a una creencia, y colocar al hombre
por encima de toda realidad, fundamentandose en lo social o en lo científico o
en lo político o en lo filosófico; ejemplos podríamos señalar: Marx, Nietzsche,
Sartre, entre otros.
Sería importante detenernos ahora y pensar ¿qué es
tolerancia religiosa?
Muchas veces se piensa en respetar al otro en su creencia, pero considerarlo un necio o un inmaduro de la humanidad porque adhiere a tal o cual religión.
Muchas veces no se respeta al otro por la simple ignorancia y ante el temor del misterio, mejor ridiculizar opiniones.
Muchas veces se piensa en respetar al otro en su creencia, pero considerarlo un necio o un inmaduro de la humanidad porque adhiere a tal o cual religión.
Muchas veces no se respeta al otro por la simple ignorancia y ante el temor del misterio, mejor ridiculizar opiniones.
Muchas veces juzgar de soberbios a los que no han encontrado o no
quieren buscar el aspecto trascendente en su vida.
Para finalizar, uno en lo personal, está muy convencido de su vivencia como ser religioso o como no-ser religioso, lo importante entre ambos será: de parte de uno aceptar que el otro por su experiencia de vida no ha descubierto lo sagrado y del otro que no hay infantilismo en la creencia.
Para finalizar, uno en lo personal, está muy convencido de su vivencia como ser religioso o como no-ser religioso, lo importante entre ambos será: de parte de uno aceptar que el otro por su experiencia de vida no ha descubierto lo sagrado y del otro que no hay infantilismo en la creencia.
Aprendamos a vivir de lo diferente, unos
rezando por aquellos que no encontraron un camino; otros aceptando que el otro
algo habrá encontrado que lo sedujo y transformó. Si aceptamos, que cada uno
desde su experiencia puedo llegar a los trascendente o desde su vivencia nada ha
encontrado, todos podemos vivir en paz, armonía y unidad. El no creyente
pensando que todos nos unimos en la humanidad; el creyente en que todos nos
unimos en la divinidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario